
CUBA,
50 AÑOS DESPUES: ARGUMENTOS PARA UN BALANCE.
José A.
Arias.
Pensar en razones válidas para que un proceso político
de medio siglo pueda justificarse es imposible. Ya los cubanos, dentro o
fuera de la Isla, nos acercamos al límite de un infausto aniversario que nos
anatematiza y nos aleja de cualquier verosímil y democrático esquema.
Atisbando el panorama político mundial debemos colegir que nuevamente somos
protagonistas de un argumento nada envidiable. Esa y no otra, es la realidad
a que debemos enfrentarnos.
Se impone entonces que tratemos de explicarnos el por
qué de semejante situación. A mi modo de ver existen diversas razones según
suele suceder tratándose de procesos políticos sde trascendencia social
imperecedera en el orden de lo negativo. Las primeras estan indisolublemente
vinculadas a la historia misma de los diferentes casos, luego se van sumando
factores de orden sociológico, psicológico, geopolítico y moral que en su
conjunto determinan el resultado vigente.
Lo que si está probado es que no son posibles "aportes"
mas allá del trasfondo de la dialéctica práctica y no tendenciosa que se nos
quieran presentar como ideas novedosas encaminadas a pautar el camino de la
democracia como conjunto de manifestaciones que le sirven de respaldo a un
sistema político. El colorario de esta tesis durante el siglo XX, fue el
enfrentamiento de los "ismos" de diferente signo político versus el statu
quo representado en las tendencias vigentes hasta entonces, y a las que se
había llegado, no sin los vagidos ineludibles, de una manera lógica y
proporcionada. El fascismo y el socialismo perdieron la batalla,
convirtiendo a sus elementos exponenciales en parte de un pasado que si se
menciona es sólo para acentuar la convicción de que es irrepetible.
Cualquiera que aborde la temática anterior y cuyas
intenciones no esten bajo la influencia de la parcialidad a priori, tendrá
que convenir que el experimento cubano, así como otros en moda bajo
disímiles y extemporáneas denominaciones, no son otra cosa que la intentona
de hacer prevalecer modelos retrógrados y de absoluta inviabilidad. El
trasfondo político y filosófico de la centuria anterior, dejó fuera a todos
los representantes del totalitarismo a la derecha o a la izquierda, según
quedó consignado para sus protagonistas en las antípodas del fenómeno.
No es excepcional, sin embargo, que a diferentes
instancias existan defensores de los argumentos menos viables. Hay siempre y
por razones de la desinformación -en la mayor parte de los casos es así-
quienes preconizan que la razón está del lado de la tosudez. Otros, por una
suerte de inspiración casí romántica, confunden el liberalismo con actitudes
que en nada le son atribuíbles, para de ese modo hacer el caldo grueso a
totalitarios y retrógrados; validando la idea de que los extremos se tocan.
La actual situación cubana enfrentada a este análisis,
no evidencia ningún argumento que la justifique si se nos presenta como la
respuesta única y colosal frente a una coyuntura histórica determinada que ha
pretendido defender lo injustificable. Según la lógica histórica, tal y como
debió suceder, la razón y la experiencia constituyen las bases del actuar en
política; quienes excluyen premeditadamente ambos elementos se convierten en
propulsores de una tautología (ver definición del término), basada en el
empirismo total de la sinrazón.
A pesar de las difíciles circunstancias, no ha de
pensarse que la exposición de las ideas anteriores, deben inducirnos a creer
en el fatalismo como la brújula del derrotero a seguir. Después de medio
siglo transcurrido el balance de la nación cubana es de saldo negativo.
Cualquier otro argumento es tendencioso y, en virtud de comenzar a transitar
por el camino de la rectificación, que por añadidura nos eviten a los
cubanos nuevos y mas onerosos récords en el ámbito cronológico, tendríamos
que estar convencidos de nuestras limitaciones y aceptar aleatoriamente el
grado de responsabilidad en los errores cometidos.
Consistentemente con un análisis amplio y genérico, así
como con el concurso de la inteligencia y la validez de las ideas; no deben
nunca mas ser prioritarios los paroxismos chauvinistas que nos han
caracterizado. A consecuencia del carácter sanguíneo de nuestra
ideosincrasia, así como de la infausta y festinada manera de hacer y de
decir, se ha conculcado y empeñado el destino de varias generaciones.
Cincuenta años después de haber cometido un grave error aún nos enfrentamos
a la imperiosa necesidad de subsanarlo.
José A.
Arias
noviembre
30, 2008.
TAUTOLOGIA.-Repetición de un mismo pensamiento
expresado de diferentes maneras, especialmente cuando es inútil. Proposición
que siempre es verdadera, sea cual sea el valor de la verdad de sus
componentes.
Tomado de: Pequeño Larousse Ilustrado.
Decimotercera Edición, Año 2007.
Final.
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