
¿Volver a
gobernar?
Sobre las
declaraciones del Dr. José Luis García Sabrido
Por Elpidio
Morales
José Luis García Sabrido,
gastroenterólogo español que atendió a Fidel Castro durante su enfermedad,
ha hecho unas recientes declaraciones sobre el dictador cubano. Según éste,
el dictador ya está listo para volver al poder si quisiera. Es decir, el
retorno de Castro al poder está condicionado únicamente por su desidia y
estado emocional o de salud y no por la voluntad del pueblo o la exigencia
natural de la sociedad.
La declaración es clara, al
igual que la complicidad de la comunidad internacional ante la desgracia del
pueblo de Cuba.
Causa estupor un posible
fraude electoral en una nación africana y las Naciones Unidas se
escandalizan ante el hecho, pero el inmoral traspaso de poder de un hermano
a otro en una nación occidental es ignorado bajo la mirada cómplice del
mundo y la aprobación indigna de la Comunidad Europea. Creo que esta
sucesión no se veía en un estado desde la Edad Media, cuando un rey legaba
el poder como patrimonio familiar y no como la secuencia política de los
designios sociales.
Eso es el poder en Cuba, un
patrimonio familiar que desconoce la voluntad popular. Me pregunto, mirando
el inminente envejecimiento de Raúl Castro, ¿cuál de los castros heredará el
poder después de él? Pero imagino que ese sea otro de los tantos misterios a
los que nos tiene acostumbrado el secretismo oficial de la dictadura.
“Fidel Castro está bien de
salud y podría volver al poder” –son las palabras que retumban en mi cabeza
una y otra y otra y otra vez.
Lo primero no me lo creo
mucho después de ver al dictador octogenario levantarse de una silla con
todos los huesos de las piernas fragmentados, como acto de soberbia para
demostrar que él no esté hecho del mismo material que nosotros los mortales.
Dudo que su ego le permita “no querer volver al poder”, precisamente lo que
más le fascina a él y le ha embriagado por 50 años.
Lo segundo si lo creo.
Gobernar en Cuba se ha convertido en tarea fácil después de la deformación
social inducida por 50 años de régimen estalinista. Castro se me parece cada
día más al héroe de la leyenda del Mío Cid cuando, herido mortalmente por
una flecha enemiga, se amarró al caballo para luchar su última batalla
muerto y así inspirar a las hordas que dirigía.
Gobernar en Cuba no es gran
cosa. Con toda una comunidad internacional en complicidad, un Estados Unidos
cada vez más cercano al diálogo y al comercio, un pueblo sumiso que espera
de afuera el milagro nacional y que ve como única salida el escape al
exterior, una oposición diezmada e ignorada por las democracias occidentales
y un aparato represivo cada vez más sangriento y eufórico, no resulta
difícil mantener al pueblo en la raya. Basta con continuar la funesta
política de hambruna, privaciones y desmembramiento de los últimos 50 años y
habrá gobierno comunista para siempre.
El otro aspecto preocupante en
estas declaraciones no está en Cuba, sino en España. Me pregunto si el Dr.
Sabrido cree moralmente ético que un gobernante en su tierra natal suprima
las libertades civiles, se enquiste en el gobierno por 5 décadas y que,
después de haber conducido a la nación por los derroteros que su capricho le
indicasen, transmitiera el poder a un hermano. Le pregunto al Dr. Sabrido,
¿por qué lo que sería un escándalo en España es aprobado en Cuba?
Elpidio Morales
Miami, noviembre 22, 2008.
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