
Se me llenó
el bote.
Por Ing. Dionisio de la Torre,
Jr.
A veces,
cuando el aburrimiento llega al máximo, empiezo a navegar por diferentes
canales televisivos, especialmente a las horas pico y me parece que estoy
viendo un canal enemigo. Perdón, ya casi me expreso como la mesa redonda;
quiero decir, veo a policías que nunca dieron una galleta o empujón, agentes
que la ceguera no sólo era ideológica sino también visual. En fin, veo a
funcionarios que nunca funcionaron a favor del pueblo y sí del sistema.
Me pregunto cómo puede un periodista que tenga sentido común
invitar a personajes que sostuvieron a un régimen que ha llevado al cadalso
o a la cárcel a miles de cubanos. Le ha hecho alguien preguntas básicas
como: ¿está arrepentido de lo que hizo?, ¿estaría dispuesto a pedir perdón
por sus errores públicamente? Sólo entonces participaría en el programa.
Creo que debemos exigir respeto ante el sacrificio y el dolor de nuestro
Exilio.
Es lamentable ver en la pantalla a personas que, aunque
digan que fueron nacidos y criados en ese ambiente y que no sabían, aseguran
que nunca fueron parte directa de los abusos y atropellos. Pero, ¿cómo
pueden justificar lo que hicieron? Ser mandaderos de los tiranos,
cargándoles bebidas y alimentos prohibidos para el pueblo para satisfacer al
rey de turno. ¿Dónde esta la inteligencia y la dignidad? ¿Cómo pueden
justificarse argumentando que sólo atendía un almacén de comida? ¿No
percibían que para los “nuevos capitalistas dirigentes” había demasiado en
comparación con el resto de la población? ¿Es eso correcto y moral? Exigimos
respeto y arrepentimiento. Basta de especular a merced del pueblo cubano. Ya
gozaron bastante en su época de gloria internacionalista y “revolucionaria”.
Todos tenemos derecho a expresarnos libremente pero esto es
demasiado. Ver a estos señores denunciar a otros de un pecado que ellos
mismo cometieron. El alma chivata es difícil de convertir y eso si lo hacen
bien. Pero mi crítica no va a ellos solamente sino a esos periodistas que
usando la excusa de brindar información dan tribuna a esas personas que,
lejos de lavar sus faltas en la lucha contra el castrasto, nos cuentan
chismes e historietas sin relevancia alguna para la causa de la libertad de
Cuba, pues reyes, tiranos y hasta alcaldes de pueblo viven mejor que los
demás especialmente en Cuba. Entonces, ¿cuál es el aporte si esto ya se
sabe? Quien piense lo contrario o no lo vea sólo tiene que mirar los
espejuelitos y zapatitos que usan los caciques de la tribu. Si eso es lo que
muestran, imaginemos lo que no se ve.
Señores periodistas de la televisión: no sean parte de esa
ofensiva castrista y busquen la verdad. Ayuden a desmitificar a estos que
administraban la carne que le quitaban al pueblo o dirigían la economía que
sólo apuntaba a economizar al ya economizado pueblo cubano. Esos hoy van a
sus programas y hablan de lo que sus “contactos” les dicen desde La Habana.
“¡La cosa está en candela!” –les aseguran estos “informantes”. Pero esos
profesionales, graduados en cuanta universidad comunista o instituto
superior que inventaron los rojos, ayudaron a poner leña a esa candela y,
cuando se puso la braza al rojo vivo y el fuego les llegó al trasero,
brincaron y sin arrepentimiento cayeron en un canal de televisión de Miami.
Ing.
Dionisio de la Torre, JR.
Miami, 26 de diciembre, 2008.
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