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HAY MUCHO TIEMPO PERDIDO
Por Israel Betancourt Cordero
Desde Bélgica, Europa.
Hay mucho tiempo perdido, lamentos, frustraciones, quejas, reclamos; muchas
víctimas sin reconocimiento, sin resarcimiento. ¿Quién saldará esta deuda de
dolor, de incomprensiones, traiciones y malas intensiones contra ese pueblo
vilipendiado por muchos y quizás, más triste aún, por cada uno de nosotros
mismos?
Esto no es un MEA CULPA ni rectificación de errores.
De
todas maneras hay solución para este problema y es que cuando los cubanos
dejemos a un lado el triste papel de ser yo el primero, de procurar a todo
precio la libertad que todos nos dejamos o permitimos que nos robaran, el
bienestar de los cubanos todos y digo bien alto y claro todos excepto
la pila de hijos de perra , oportunistas, asesinos, indignos, testaferros,
esbirros, arruinadores de patrias, ladrones, parásitos, plagiadores ,malos
imitadores de la madre Teresa, de los cuales ya hay más
de
cinco en USA saboreando las migajas del capitalismo al cual combaten, ruinan
y vacilan con sus pérfidas maniobras.
Dejemos
de lado la idea que otros hagan por nosotros lo que nosotros tenemos que
hacer.
Nosotros
sabemos qué hacer, como hacer y el momento para hacer. Unidos en la acción
contra ese ladrón que sufre castigo por el lado más sucio e indigno de la
anatomía humana. Así tendremos más pronto y definitivamente ese preciado
regalo de Dios, la libertad.
No gastemos ni despilfarremos nuestra energía ni siquiera en mencionar el o
los nombres de esos burros tristes en su miserable y ruinoso papel. Se
apoderaron de un poder que nadie les dio y mucho menos que ellos hubiesen
ganado. Fueron muchos hombres de la talla de Camilo Cienfuegos, Hubert
Matos, Cristino Naranjo, por citar algunos, quienes expusieron sus vidas y
dieron sus ideas y se mostraron fieles a esos que desde temprano les habían
sentenciado a muerte. No olvidemos esos errores, pues han costado muy caro.
A trabajar los de aquí y los de allá por Cuba, nuestra patria y no demos
protagonismo a otros de nuestro destino. Hagamos ahora lo que nos reclaman
nuestros familiares, amigos y compatriotas, luego no habrá ni lamentos
siquiera.
Israel Betancourt Cordero
Bruselas, 23 de noviembre de
2008
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