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No sabemos quien es el autor de esta carta, pero
la realidad y la forma que la cuenta es realmente increiblemente buena y
simpatica.
Querido compañero Harry Potter:
Te escribo porque he tenido una discusión larguísima con mi primo "Yorch"
por causa de tu magia y tus poderes, y quiero tener respuesta tuya de
primera mano para salir de mis dudas.
Todo comenzó cuando vimos una película tuya que él trajo y que para verla le
alquilamos 2 horas el video a una aeromoza de al lado de casa (dice Yorch
que es una especie de peiperviú pero al revés, yo no entendí nada).
Al finalizar todos se quedaron pasmados con tus poderes, pero a mí no me
parecieron gran cosa y es por eso que te escribo, para que me aclares.
Para mí las cosas que salen en la película las puede hacer cualquiera, y
todavía más. Déjame contarte desde el principio para que no te pierdas, que
ya sé que aunque eres mago, no eres cubano y por tanto un poquito lento.
Yo vivo en una isla mágica, que se estira y se encoge a voluntad del jefe
(que es algo así como Voldemort, pero con mucho más poder) o
dependiendo de la situación, cosa que no creo que pase en Gryffindorf.
Un día somos "una pequeña islita al lado de un monstruoso Imperio" y 24
horas más tarde podemos ser "la Mayor Potencia médica del mundo". Lo mismo
pasa con la gente que vive aquí; a veces son El Pueblo (que es una cosa
gigantesca capaz de las hazañas más increíbles y que nunca hace nada malo) y
otras veces, la misma gente, son la población (una cosa chiquita, que
siempre se está equivocando, que no comprende las medidas tomadas, o un
Grupito que hace actividades ilegales.
¿Cómo se convierte el Pueblo en Grupito y viceversa? Eso contéstamelo tú si
eres mago de verdad... Pero no creas que sólo la isla es mágica, no, mi
familia está llena de magos también. Mi padre, que era Ingeniero Químico,
una noche al conjuro de las palabras mágicas "!a la mierda con todo!"
se convirtió en Cuentapropista porque en su trabajo le habían dicho
que él no era Idóneo, cosa que era más que evidente porque él trabajaba allí
desde hace 10 años y todos sabían que él era Chucho. Se demoraron cantidad
en darse cuenta. Mi madre hace tres actos de magia diarios, con resultados
asombrosos, como el de convertir una cáscara de plátano en bistec, un pan de
la bodega en torrejas o un preservativo en queso amarillo.
Mi primo "Yorch" también es mago. Hace 5 años se fue al camping del
Mégano a pasar un fin de semana con sus padres y todos desaparecieron por
arte de magia. Ahora apareció, más gordo que la Guía telefónica de Beijing,
rosado y con unos zapatos que cuando caminas encienden unas lucecitas, con
un cassette tuyo en la mano y hasta con un nombre nuevo, porque
cuando se fue de campismo se llamaba "Jorgito". Por cierto que me dijo que
si yo me iba al Camping del Mégano también podía cambiarme el nombre y en
vez de Quientusabes, regresar llamándome Younow, pero con ese
nombre yo no me aparezco en la escuela ni a matao... Hablando de escuelas,
vi que un día fuiste a tu escuela montado en un fotingo. ¡Qué huevada! ¿Y a
eso le llaman magia? Ay Harry, que inocente tu eres... Yo voy TODOS
los días a la escuela en un Camello, no arriba sino dentro, y no voy solo (ojalá),
dentro de esos camellos cabe un número indeterminado (pero alto, altísimo)
de integrantes de la población, que también son magos.
¿Tú crees que podrías meterte dentro de un camello y salir exactamente
frente a tu escuela sin haber podido mirar para afuera? Pues yo lo hago
facilito. ¿Cómo? Eso te lo dejo de tarea, a ver si puedes hacerlo. Te aclaro
que yo no tengo varita mágica, la magia aquí está generalizada. Aquí hay
carros mucho más viejos que el de tu película y que todavía andan por las
calles, camiones que nadan, mesas redondas que informan, perros sin tripa
que vienen de vez en cuando a las carnicerías, Pollos de Dieta, Plátanos
burros, Ocas en pasta, refrescos de extintores, inalcanzables logros
alcanzados, voluntad hidráulica, batallas de ideas, bloqueo y dólares, pesos
que sirven para comprar dólares aunque no son convertibles, escuelas de
bueyes, vacas embalsamadas y Embajadores de la Salsa.
La isla (que vista en un mapa parece un Camaján, digo, un camaleón), además
de estirarse o encogerse, puede replicarse y así crear una isla virtual que
es sólo visible a los ojos de los turistas y que no se parece en nada a la
otra, aunque es la misma.
Pero el más mago de todos aquí es Voldemort (el jefe de que te hablé,
pero me gustó el nombrecito); si agarra al Voldemort de tu película
segurito que lo convierte en algo. Ese es el bárbaro convirtiendo cosas. Él
puede convertir reveses en victorias, Presidentes en Lamebotas, Paraguayos
en Uruguayos (así de un palo), profesionales en gusanos, gusanos en turistas
y más tarde en Señores, ingenieros en maleteros, licenciados en taxistas,
médicos en dependientes, analfabetos en Millonarios, profesores en soldados
y después en muertos, prostitutas en universitarias (¿o era al revés?).
Puede agrandar el picadillo quitándole carne, convertir agua en leche,
frijoles en queso, soya en picadillo, chicharos en café, oro en papelitos,
dólares en chavitos, orientales en palestinos, animales en policías,
avenidas en terraplenes,…… Ay. Harry.
¿Mago tú? Give me a break... Te voy a dar una oportunidad para que
demuestres tus poderes. Mira, coge un sobre de carta y ponle mi nombre y
esta dirección: Luís Estévez # 313, entre Escobar y Campanario, Playa,
Ciudad de la Habana, Cuba. Mete adentro un billete de 100 Libras esterlinas
y mándalo por correo (no uses la lechuza Hedwing si no quieres que
termine en fricasé en cuanto sobrevuele el espacio aéreo de la isla) Esa
dirección no existe, si recibes la carta de vuelta con un cartelito que dice
"Destinatario Desconocido", eres un tipo de suerte, pero si trae el billete
dentro, ¡entonces eres un verdadero mago!
Se despide de ti con afecto,
Quientúsabes
PD. El truco de atravesar la pared no me sale.
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