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Ya fue condenado.¿ Se cumplira la sentencía?
Por. Ing. Dionisio de la Torre, Jr.
Miami, Marzo 9, 2010.
Como se esperaba, el gobernante o los gobernantes de Cuba han confirmado lo
expresado por Coco Fariñas hace unos días, todo está listo para dejarme
morir, esa es la orden que dio El General. Como siempre y acostumbrados
a no dar explicaciones al pueblo, usando el diario Granma informaron que por
razones éticas médicas no se puede obligar a comer a nadie, claro que si les
importara sería más fácil conceder el pedido de Coco, pero los Castro se
sienten muy por encima de su pueblo; y permitir que presos políticos
enfermos vayan a sus casas sería para ellos una derrota en vez de un acto
humano.
Lo triste de esta forma de protesta es que si fuese otro país o una
dictadura de derecha pondría al gobierno en una posición indeseable y toda
la izquierda mundial cogidos de la mano danzarían en las plazas del mundo.
Los foros estarían a todo dar y la prensa gritaría por el abuso que se
comete, claro el capital comunista recorrería los bolsillos de muchos que
solo funcionan con el terrible billete americano; y como siempre los únicos
muertos que cuentan son los de ellos. Los nuestros no importan, quizás será
que como la mayoría cree en Dios y la vida eterna no importa si morimos por
lo que creemos.
El punto en que El General ha situado a Coco sin hablar, es duro, pues lo
condenó a muerte, muerte que ciertamente Coco afrontará dignamente como él
ha expresado y sin querer que esto suceda es la salida que le queda, pues
otra cosa que pase por la voluntad de Fariñas lo dejaría muy mal ante los
ojos del mundo, si por alguna razón ajena a su voluntad se suspendiera esta
huelga, y quisiera que así fuese, sería distinto, pero más humano sería que
El General en un gesto humano liberara a los enfermos que están en prisión.
Esta huelga, que más que una huelga es un llamado a la conciencia pública,
es un grito contra el viento, es una forma cívica de denuncia donde el
pacifismo es la ruta a seguir contra quienes son maestros de la violencia y
la incredulidad espiritual. Muchos le han pedido que abandone la huelga y lo
hacen porque lo quieren, muchos le han ofrecido salidas, pero él se mantiene
firme, pero muy pocos se han ofrecido a acompañarlo. Los ayunos son buenos,
pero no pasan del simbolismo y eso lo saben todos. Las oraciones son
poderosas, pero El General no concede milagros. Solo mas huelguistas quizás
salven a Coco y eso no lo pido yo, eso lo piden desde Cuba algunos
opositores, debe usarse como método a nivel nacional y quizás, solo quizás
Coco se salvaría.
La condena ya de dio. La sentencia está en manos del General,
quien
con un poquito de humanidad quedaría muy bien ante el mundo y quizás abriera
el camino para un diálogo nacional y no como lo hace siempre con los
extranjeros. La sentencia se cumplirá si Coco se mantiene firme y en control
de su mente. Hay que presionar al General para que suspenda la sentencia de
muerte de Coco y libere a los demás presos políticos, pues al final del
camino, pese a las acusaciones,
ya El General ha reconocido que tiene opositores a su sistema. Opositores
que prefieren morir antes que doblegarse, y habría que hacer algo que
provocara un gran escándalo internacional para que la tiranía no añada más
sangre a su expediente y comience el cambio que tanto quiere el pueblo.
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