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Los que saben, que
me expliquen.
Por. Ing.
Dionisio de la Torre, Jr
Miami, Mayo 2, 2010.
Con gran alegría pudimos ver a las Damas de Blanco hacer su dominical
protesta sin ser agredidas como en muchas semanas anteriores. Fue
beneficioso que el Cardenal cubano interpusiera sus buenos oficios en lograr
este acto, al menos por un tiempo, aunque parezca extraño que el simple acto
de pedir la libertad de un familiar encarcelado y más injustamente, haya
producido tanta furia en el pueblo enardecido ante esta ofensa y de momento,
regresó la paz.
Quisiera que los que “saben” me expliquen cómo se produce ese fenómeno en la
masa popular que ante la agresión a su “pensamiento” político se arrebatan
como poseídos por no sé qué ente y agreden tanto de palabra como físicamente
a mujeres que como sabemos no hacen ninguna manifestación política contraria
al sistema que esa masa popular defiende ni contra quienes gobiernan a Cuba.
Esa masa popular, el pueblo enardecido y lleno de fervor revolucionario se
arrojan como río revuelto sobre estas mujeres, voluntariamente se lanzan a
la calle a gritar y acorralar a las Damas de Blanco, gracias a los agentes
de seguridad no perecen estas mujeres ante el empuje de un pueblo
combatiente.
Por semanas las Damas de Blanco fueron asediadas y agredidas, especialmente
durante los siete días de recordación de los siete años de encarcelamiento
de sus familiares. La “masa popular”, “el pueblo herido en lo más hondo de
su sentimiento”, pues estas mujeres se atrevían a pedir libertad para sus
familiares, se dedicaron a querer ultrajar y pisotear a estas mujeres. Luego
de los siete días iniciales, las Damas de Blanco retornaron a su rutina
dominical y se les exigió que tenían que sacar permiso para caminar por el
centro de un paseo público. Ellas como ciudadanas libres exigieron la
apropiada documentación al agente que le informaba de tan irracional
notificación, éste sin respuesta se retira y las voces llenas de cubanía se
escuchan cantando ¡Libertad! Por supuesto “el pueblo enardecido” cumplió su
deber de defender la revolución.
Un domingo triste se privó a las Damas de Blanco salir a su caminata. El
mismo lío del permiso y el mismo cuento que no explica nada, de alguna forma
salieron y maestros se encargaron de aullar y gritar ofensas que iban desde
la cantaleta de los años 60 hasta las groserías más sucias. Menos mal que
eran maestros. De todas formas por semanas ese exclusivo barrio de La Habana
se volvió un solar de mala muerte donde lo más bajo y grosero tomó el primer
lugar en las páginas de los periódicos del mundo. El “pueblo” no se podía
controlar ante mujeres que por pedir justicia los ofendían. Claro estas
mujeres no son las Abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, estas son
cubanas y por lo tanto ofenden, aunque tanto derecho tienen unas como otras.
Que me expliquen los que saben cómo luego de unas conversaciones entre los
agentes del gobierno y el Cardenal se han calmado esas hordas ofendidas. Que
los sociólogos y defensores de las causas indefendibles me digan cómo sin
salir a la prensa nacional el resultado de estas conversaciones, el pueblo
revolucionario se ha tranquilizado. Quizás parezcan ingenuas mis preguntas,
pero que me expliquen por favor, pues alguien está diciendo mentiras y por
mucho tiempo el mundo espera la verdad. ¿Cámo se desconecta ese impulso
combativo de un pueblo o es que el que conecta ya tiene a los conectables?
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