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Para los que están y para los que
siempre estarán.
Por: Ing. Dionisio de la Torre,
Jr
Miami, Junio 7. 2011.
El tiempo ha pasado, quizás para muchos muy
rápidamente, para otros lento como la desgracia que se arrastra por el
camino de la vida, otros han estado tan ocupados luchando contra los
comunistas cubanos, que pese a las canas, las arrugas y los maltratos de la
vida todavía se sienten jóvenes y llenos de optimismo para el próximo
combate y de ellos quiero comentar hoy, lo hago hoy porque quizás para mi o
para algunos de ellos sea muy tarde mañana y no quiero que suceda lo que
siempre pasa, quedarme con las ganas de decirlo cara a cara y no el día del
velatorio, por eso aquí va para aquellos que piensan que sus nietos son sus
amigos de juego.
Cuando concurrimos a cualquier acto
patriótico, ya sea para recordar un 20 de Mayo o la caída de José Martí o
para rememorar algún desembarco donde patriotas cubanos luchando contra el
destino entregaban sus vidas ante el altar de la Patria amada, a veces nos
encontramos con las mismas caras y nos alegramos de esto, pues quiere decir
que todavía están saludables y con nosotros, pues hombres y mujeres tan
valientes es mejor que estén con nosotros y no en contra, además nos
entusiasma verlos abrazarse a sus camaradas de armas y grandes sacrificios
en las cárceles castristas. A veces, no muchas, vamos a desayunos, almuerzos
y reuniones, no vamos tantas veces como quisiéramos, pero nuestras oraciones
y buenos deseos están con todos y cada uno de ellos, pues todos y cada uno
son un ejemplo a seguir y orgullo para sus familias y algún día, allá en la
patria agradecida existirá un lugar donde los nombres de los que la
defendieron estarán al lado de los maestros de la libertad cubana, nuestros
mambises.
De cuando en cuando oímos de una reunión,
escuchamos de un intercambio y vemos a hombres donde el tiempo solo se ha
posado en sus espaldas que cargaron mochilas de combate, en sus piernas hoy
débiles, pero que ayer escalaron montañas y sus brazos delgados y manos
temblorosas, pero que ayer llevaron el fusil redentor a los montes, llanos y
calles cubanas, el tiempo haciendo su trabajo de quebrantar el cuerpo del
luchador eterno solo eso ha podido hacer, pues el alma y el espíritu sigue
alegre y juvenil, lleno de la infancia que solo sueña con un lugar perdido
en el Caribe, donde algún día poder descansar a la sombra de una palma y
poder decir, patria mía hemos cumplido, ni el tiempo, ni el dolor, ni mucho
menos el exilio ha puesto la vergüenza a descansar, cada día cuando estos
eternos combatientes por la justicia ven salir el Sol su primera oración es
de gracias a Dios por darle la oportunidad de otro día mas para luchar por
Cuba Libre y cuando van a la cama, lo único que piden al Altísimo es un poco
de salud para sus familiares y otro día más para seguir luchando.
Esos hombres que ayer erguidos como las
palmas enfrentaron al ladrón de esperanzas, donde a veces el silencio era la
mejor respuesta al interrogador furibundo y callados o a viva voz gritaban
¡Viva Cristo Rey! cuando la traición penetraba sus vidas o se le arrancaba
en la oscuridad de una celda o en el horrible campo de trabajo, hoy los
vemos algo encorvados, pero cuanto valor dentro de ese cuerpo ya curtido,
pero si quieres verlos como niños alborotados con los ojos lleno de brillo
solo tienes que mostrar una Estrella solitaria y decir bien alto y a todo
pecho—Al combate corred bayameses, que la Patria os contempla orgullosa- eso
basta para desde el fondo de esos corazones dolidos salga como un torrente
el rio que muestra el camino a los que siendo jóvenes hoy, les toca tomar el
lugar de ellos y como hombres defender la dignidad de la Patria herida.
Quizás, a veces pidamos mucho a los que en
Cuba están, quizás no entandamos que los tiempos cambian, pero la Patria es
intemporal, el honor de los hombre, no conoce reloj, la vergüenza es la
misma vida, que solo se extiende en el tiempo, pero solo quiero recordar el
gran honor que me han hecho hombres que han llenado mi vida de orgullo con
su amistad y que me han acogido como otro más al lado de quienes debo
admirar, por esto es que se puede pedir, se puede exigir, se puede demandar
a los que en la Isla están, que solo deben mirar atrás para encontrar un
camino lleno de ejemplos gloriosos y las lagrimas de nuestras amadas mujeres
solo han servido de estimulo a seguir luchando, porque hemos crecido con
mujeres que adoran a los hombres que luchan con dignidad y vergüenza y
desprecian a los que lloran ante el opresor.
A todos esos viejos luchadores, a los que
están y a los que siempre estarán, mis respetos y eterno agradecimiento,
pues es un orgullo haber crecido entre mambises, haber vivido entre hombre
sencillos y simples, hombres que con un abrazo te entregan la vida y la
confianza y con un apretón de mano sellan un pacto de honor eterno.
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