La polémica Arizona
Adolfo Rivero Caro
Pocas veces se he visto tal despliegue de demagogia y politiquería como la
provocada por la nueva ley de inmigrantes en Arizona. Se han repetido
mentiras, a diestra y siniestra. Sin absolutamente ningún pudor, una
comentarista de TV llegó a lamentar ¡que se fueran a deportar a todos los
bebitos! ¿Qué confianza pueden inspirar estos medios de comunicación?
El partidismo de nuestra prensa liberal es lamentable. ¿Se consideran mis
lectores bien informados sobre las razones que llevaron a la promulgación
de esta ley? ¿Cuántos argumentos han visto en su defensa? Y ciertamente
tiene que haberlos, y bien convincentes, porque de otra forma sería
imposible comprender por qué tiene tanto apoyo no sólo en Arizona sino en
todo el país. Según varias encuestas, más del 60 por ciento de los
americanos la apoya. No sólo cuenta con la simpatía de la mayoría de los
republicanos y de los independientes sino que casi el 50 por ciento de los
demócratas la apoyaría en sus propios estados. En Arizona, la ley tiene el
apoyo de la inmensa mayoría. ¿Cómo es posible entonces querer pasar por
sobre la voluntad popular? ¿Acaso nuestras leyes deben reflejar la opinión
de un grupo de sabios y no la opinión de la mayoría?
La gobernadora y la legislatura de Arizona se han visto prácticamente
obligados a confeccionar esta ley debido a la increíble ola de violencia
que azota al estado. Las pandillas mexicanas de la droga han estado
campeando por sus respetos en Arizona. ¿Qué hacer ante esta situación? La
primera obligación de cualquier gobierno es proteger a sus ciudadanos. En
Arizona la frontera es una verdadera zona de guerra. La mayoría de las
personas a lo largo de la frontera está armadas. El nivel de violencia es
enorme. En un ejemplo particularmente brutal, bandas rivales de
contrabandistas de inmigrantes se enfrentaron a tiros a lo largo de la
Interestatal 10 en el sur de Arizona. Los padres no dejan que sus hijos
jueguen en los patios a no ser que estén con ellos... y armados. Los
perros son habitualmente envenenados. Ciertos caminos son demasiado
peligrosos para manejar por la noche. En la Reservación India de Tohono
O'odham, los líderes tribales estiman que los cruces ilegales de la
frontera dejan detrás 6 toneladas de basura diarias, por no mencionar las
toneladas de marihuana que se han confiscado.
Según J. D. Hayworth, representante por Arizona, el número de americanos
muertos por inmigrantes ilegales desde el 9/11 es mayor que el número de
americanos muertos en Irak y probablemente mayor que los muertos en el
mismo 9/11. Por no hablar del peligro de que los terroristas puedan
introducir un arma de destrucción masiva a través de la frontera.
A Arizona le cuesta $750 millones educar a los hijos de inmigrantes
ilegales y $400 millones la atención médica no reembolsada. Dos tercios de
los que no tienen seguro médico son inmigrante ilegales. La Federación por
la Reforma de la Inmigración Americana estima que la inmigración ilegal le
cuesta a cada ciudadano de Arizona casi $700 anuales, un impuesto oculto
para subsidiar a los inmigrantes ilegales y a los que los contratan.
Muchos han llegado a quejarse de que Arizona se esté convirtiendo en un
estado totalitario porque haya que tener una identificación cuando la
policía la demande. Esto es absurdo. Todo el mundo sabe que no sólo para
poder manejar sino para realizar cualquier transacción bancaria u oficial
hay que presentar la licencia de conducción o dar el número de Seguridad
Social. Que un extranjero tenga que tener su documentación en regla es una
ley federal que tiene 70 años de existencia. Ningún policía puede detener
a nadie simplemente para pedirle su status migratorio. Solamente puede
hacerlo si ha detenido a alguien por otra razón justificada. Esta ley no
tiene nada que ver con ninguna raza. La ley prohíbe expresamente utilizar
cualquier perfil racial. Tiene que ver con la seguridad nacional, la
economía, el imperio de la ley y la asimilación.
La conducta de Felipe Calderón, el presidente de México, ha sido
bochornosa. Ser un inmigrante ilegal en México significa un año de cárcel.
Y para los reincidentes, hasta diez. ¿Con qué derecho insulta a los
gobernantes de Arizona? Obviamente, le interesa mucho el status quo.
México recibe $17,000 millones anuales en remesas de los obreros que
trabajan en EE.UU., más de lo que gana por turismo o en inversiones
extranjeras. Mientras Estados Unidos siga siendo su válvula de escape, el
gobierno mexicano jamás emprenderá las urgentes reformas que necesita para
poder satisfacer las necesidades de su población.
Ningún país del mundo ha tenido una política tan
generosa hacia la inmigración como Estados Unidos. Ha sido tan generosa
que ha provocado graves confusiones. Estados Unidos es una nación, como
cualquier otra, con un carácter y una personalidad propias. Sus pobladores
originarios y sus Padres Fundadores eran británicos y modelaron sus
instituciones según el modelo británico, el más avanzado del mundo. Muchos
insisten, sin embargo, en que es simplemente ``un país de inmigrantes'',
sin personalidad ni idioma realmente propios. Esto es absurdo e
inaceptable. Esta es una situación particularmente agravada por la moda
del ``multiculturalismo''. Increíblemente, a los inmigrantes no se les
llama a integrarse a la nación, la gran ambición histórica de anteriores
generaciones, sino a mantener su vieja identidad (``sus raíces''). ¿Qué
puede significar esto para Estados Unidos? ¿La balcanización del país? ¿Su
desintegración cultural? El pueblo americano no lo va a permitir, y con
razón.